domingo, 23 de febrero de 2014

Un Niño de Tres años. Un Quiebre en el Camino.

Recientemente una pareja de extranjeros solicitó que los ayudara con la evaluación de su hijito de tres años. Ambos eran belgas  y el niño no hablaba más que el francés así que no conseguían una terapeuta que pudiera comunicarse con el niño. Yo hablo el francés. Supervisada por mi talentosa colega Dione Velarde me decidí a la tarea, ya que hacía tiempo que no trabajaba con niños. Mi campo está más orientado a la psicoterapia de adultos, parejas, y adolescentes. Sin embargo no he dejado de emprender la orientación para padres.
Hablemos de Bernard. Tiene precisamente tres años y un mes. Su madre espera un bebé y ya ha cumplido cinco meses de embarazo. El motivo de la consulta es porque requieren una evaluación pedida por un nido donde le van a hablar en inglés. La evaluación es solicitada  -como casi siempre ocurre, con apremio- porque la tienen que presentar esta semana.

En las entrevistas hechas a los padres, éstos indican que Bernard, no asistió a ningún nido, escuela o grupo, que hiciera estimulación temprana. En este punto yo no precisamente creo que ésta sea indispensable, si es que en en el hogar se dan ciertas condiciones de afecto, aprendizaje y se promueve la socialización. En el nido al que postula Bernard, le han dicho a la madre que Bernard no responde a las consignas que se le dan. El niño entiende muy poco el español. La madre domina mucho mejor el español que el padre y ésta le habla a Bernard en español. El padre le habla a Bernard en francés y Bernard se desenvuelve mucho mejor en francés.  Hay que indicar que la evaluación realizada en el nido  fue en idioma español.
La madre señala que ella se irá a dar a luz a Bélgica para que sus padres disfruten del nacimiento del hermanito de Bernard y para tener el apoyo de la madre y de la suegra con la cual dice, que no se lleva muy bien. Permanecerá allá alrededor de tres meses. El niño retornará aquí con su padre. Ellos, Bernard y su padre, únicamente irán quince días. 
Durante las entrevistas la madre se muestra sumamente nerviosa y cree no poder ni con su barriga, ni con Bernard, a quien deriva generalmente a su nana para hacerlo jugar. Actualmente la mamá de Bernard va a hacer ejercicios que la preparen para el parto, y ha contratado a una persona que le diga como desenvolverse con el bebé, ya que con Bernard "no sabía nada".

Se llamará en lo sucesivo Henri, al padre y Marthe, a la madre. Quizás hemos puesto primero el nombre del padre porque en las entrevistas y cuando ambos han entrado a sesión con el niño, Henri tiene mucho más relevancia. Es él es quien le comenta algunas cosas y da ciertas indicaciones a Bernard, quien por lo demás no obedece y mucho menos, lo hace con Marthe, quien le habla en español. Ella lo apura y lo presiona con algunas "órdenes," las pocas veces que se le aprecia atenta a la situación.

En las sesiones que tuvo con la terapeuta, Bernard no puso ningún interés en la caja de juegos, salvo brevísimamente a las crayolas, haciendo círculos y rayas sobre la cartulina, para acatar la consigna de la terapeuta de dibujar una persona. Yo le hablaba en francés. El balbuceaba cosas incomprensibles. Bernard se mostró desde el principio "muy independiente", y exploraba todo el espacio subiéndose a los muebles con habilidad. No tuvo ningún problema en ingresar a mi consultorio y que yo cerrara la puerta, incluso en un momento llegó a darme la mano izquierda mientras manipulaba mi celular, al que se dedicó buena parte del tiempo durante las sesiones. Marthe había admitido cierta desatención para con su hijo en las entrevistas iniciales, señalando  tardíamente el padre que éste era uno de los motivos por el cual acudían a la evaluación. Bernard "no hacía caso a la madre" y se había mostraba hostil con ella, tratando de pegarle. Bernard estaba siendo preparado especialmente por Henri, para la llegada del nuevo hermanito, que ya sabían iba a ser hombre.

Más allá de la evaluación que solicita el Nido me detendré en algunas reflexiones.

A Bernard por ahora no debe exigírsele el aprendizaje de otra lengua, el inglés. Debe dominar la lengua materna y aprender la lengua del país donde los padres piensan quedarse, que es éste.

Por otro, lado Bernard es un niño del siglo XXI y esto es lo que corresponde. La fascinación por las alternativas de mi celular que el mismo iba encontrando lo demuestran. A pesar de que no dibujó "el renacuajo" esperado ante la consigna de una persona, en el celular Bernard reconocía la mayoría de las letras balbuceando la inicial sin dificultad, además de los números hasta el nueve, los que reconocía en francés aunque en forma entrecortada al hablar. 

Otro tema es el de adelantar el aprendizaje de la lectoescritura. Henri daba mucha importancia a que el niño avanzara en este ámbito . Ya los padres habían expresado en las consultas previas, que en casa, la mayor parte del tiempo se mantenía solo en su cuarto, entretenido con su Tablet, que muy poco se ocupaba de lo otros juguetes, incluso de dibujar, siendo ambos padres artistas gráficos. 

El aspecto de alta importancia a indicar es que, "no dibujar el renacuajo" cobra sentido porque implica problemas en la incipiente imagen del yo, en las identificaciones con los padres o sustitutos cercanos y en la socialización. 

No obstante a Bernard no se le aprecia un niño difícil al contacto con la terapeuta. Se le aprecia mucho más apegado al padre. Por ello también la comprensión del francés, a pesar de que éste trabaja todo el día y a menudo durante la semana, no llega casi a ver a Bernard. Le dedica sí Henri, enteramente los fines de semana.  La madre más distante, está más preocupada por su cuerpo, por lo tanto del hermanito de Bernard, al que éste ya recibe con mayor hostilidad que la habitual, debido a la actitud de la madre. Marthe expresa como una cualidad de Bernard su independencia.

No podemos dejar de recordar acá lo enseñado por Donald Winnicott, psicoanalista inglés, quien se ocupó mucho de infantes y adolecentes. La independencia debe darse paulatinamente. "Primero - dice - no existe nada que pueda denominarse bebé". "El niño pequeño y el cuidado materno forman conjuntamente una unidad...en las primeras fases, el niño pequeño y el cuidado materno se pertenecen mutuamente y son inseparables" La "dependencia inicial" sostiene Sonia Abadi, en su obra dedicada precisamente a Winnicott, es un hecho ineludible. Se trata de la dependencia absoluta. Luego la dependencia es relativa, cuando el objeto, en un principio la madre, es reconocido y las fallas ambientales comienzan a ser percibidos. 

Empieza así un largo camino hacia la independencia, que nunca llegará a ser total. Pero en este recorrido, por llamarlo así, ya que hay regresiones, no puede haber adelantos impuestos, consciente o inconscientemente. Al niñito no puede dejársele prematuramente a la distancia. Esta desatención no tiene nada que ver con "la capacidad de estar a solas", la cual llegará progresivamente. El niño requiere del sostenimiento del otro. Por ejemplo Bernard, con su Tablet, no debería pasar muy largo tiempo solo en su cuarto. ¿Cómo podemos intuir sus primeros días, semanas y meses? ¿Cómo repercutirá en él la presencia del hermanito, si la actitud de la madre hacia Bernard persiste?

Así, transitar la existencia requiere de formas progresivas. Vivir y quizás medianamente, instalarse en el lugar de la salud, es una aventura que no tiene fin. Pero los inicios de este existir trazan los referentes de VIDA más importantes.

-Rosario Olivares
Psicóloga Psicoanalítica

miércoles, 8 de enero de 2014

A 100 años de la ruptura entre Freud y Jung

Este año, no precisamente en esta fecha, se cumple un siglo desde que las discrepancias entre el creador del psicoanálisis, Sigmund Freud y Carl Jung se formalizaran, llegando a tener que abandonar el segundo la presidencia de la Sociedad Internacional de Psicoanálisis. Era entonces, 1914.

Las diferencias ya se venían dando entre ambos, llegando Freud un año antes incluso a señalarle, que abandonaran sus relaciones personales enteramente.

Habían muchas diferencias. Jung desexualizó la pulsión sexual, central para Freud, hablando el primero, de una energía amplia e indiferenciada.

La pulsión sexual pasó por varios momentos y cambios, conforme Freud avanzaba en sus descubrimientos. Pero hay malas interpretaciones y vulgarización equivocada residual, lamentablemente no escasa, por lo que se repite aquí lo que se viene ya sobrereiterando.

Este movimiento e impulso sexual para Freud, trascendía ampliamente lo genital o actividad sexual adulta en el sentido corriente, prueba de ello es su obra "Tres ensayos sobre la sexualidad" publicada en alemán y por primera vez en 1905. Escrito magistral donde se refiere a la sexualidad infantil. Obra que toda persona que quiera cultivarse debe leer.

Tampoco el término pulsión equivale a "instinto", porque ni su fin ni su objeto son predeterminados. Esta energía sexual para Freud, se puede encontrar en fenómenos muy diversos y a menudo muy alejados del acto sexual, tal es la sexualidad humana.

Como se ha indicado, esta noción fue transformándose progresivamente para Freud, llegando a ser más abarcativa después de 1920, asimilándose a las pulsiones de Vida o Eros, la cual junto a su antagonista la pulsión de Muerte, constituyen los pilares de la existencia humana.

Posteriormente Jacques Lacan, psicoanalista francés declaradamente freudiano, daría también en este sentido, otros alcances a la obra del maestro Freud.

-Rosario Olivares
Psicóloga Psicoanalítica